El abogado Menéndez, un caso de manual

El viejo chiste cuenta que el delincuente le dice al policía que no hablara si no está presente su abogado y el policía le responde que su abogado ha sido detenido ese mañana. El chiste podría plasmarse en la trayectoria del abogado Rodríguez Menéndez.

Una joven pareja de drogadictos atracó una gasolinera. Un policía les dio el alto y la chica le encañonó con una pistola. El policía disparó y la chica murió. A la familia de la chica el abogado Rodríguez Menéndez le dijo que del caso se podía sacar mucha pasta pero necesitaba 700.000 pesetas como provisión de fondos. Las recibió y no movió un solo papel consciente de que era un caso perdido porque el policía había actuado en legítima defensa ignorando que la pistola con la que le apuntaba la chica era de juguete. Un caso más en la biografía del abogado, procesado por sacarle dinero a un cliente al que engañó diciéndole que era para comprar su libertad. O el caso en el que se le acusó de intrusismo. O cuando defendió al policía que mató a Santiago Corella, El Nani. El delincuente desapareció el 13 de noviembre de 1983 y el abogado dijo que estaba en Méjico con nombre supuesto tras haber estado en la cárcel de Lecumberri, lo que era imposible porque esa cárcel se cerró en 1977

Su esposa ingresó en prisión cuando Rodríguez Menéndez la denunció por intentar matarle. Según un juez experto en novelas de Agatha Christie el caso era de manual: Rodríguez Menéndez solo podía ser asesinado por su esposa, su mayordomo o su chofer. Al no tener mayordomo ni chófer el sospechoso se reducía a uno.


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