Recuerdos a Alberto Corazón

Alberto Corazón me remitió este texto para mi libro Un país en el diván. Se lo ofrezco a ustedes con tristeza:


Tumbado en tu sofá psicoanalítico, declaro:

Pensé que estos días largos y silenciosos me pondrían al día de compromisos pendientes: textos y pinturas. Pero no encuentro más que extravíos. Una sucesión de escenas del pasado, sin aparente conexión. Como si hubiesen estado retenidas y, ahora, libres.

No parece tener ningún propósito mi argumento, ni necesidad de explicación, ni siquiera sentimientos. Escenas tranquilas, casi silenciosas aunque los protagonistas mueven los labios. Ninguna tensión.

Yo soy el que mira. Nunca aparezco. Como esos escribas mesopotamicos que tanto me fascinan. Leo los periódicos, me espanto y me emociono. Esa mezcla de piedad y horror me envuelve. Y me impide concentrarme, voy picoteando entre lecturas, música, dibujos.

La amenaza de un virus transformará el relato de nuestra vida. Pero no sé qué sucederá con la mía. Nadie lo sabe. Somos espectadores.

- Alberto Corazón


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