Trump y mi Visión de la Democracia en Estados Unidos

He esperado a escribir este artículo conteniendo la respiración. A pesar de que los resultados de las elecciones en los Estados Unidos se declararon hace más de un mes, solo ahora, por fín, empiezan a disminuir los intentos desesperados de Trump, empeñado en impugnar la legitimidad de los resultados. El colegio electoral votó reafirmando los votos de la población y confirmando a Joe Biden como el próximo presidente de los Estados Unidos.

La democracia contínua más antigua del mundo ha conseguido sobrevivir, pero creo que ha quedado dañada. Trump ha solidificado su legado al no admitir su derrota y al inundar Twitter con mensajes sobre fraude electoral. Este es un legado de división y odio donde las líneas imaginarias que separan a personas en bandos políticos opuestos se hacen más visibles. No admitir la derrota es un acto lleno de rencor, propio de una mentalidad infantil que cree que “si yo no gano, que no gane nadie”. Trump se está asegurando de que incluso después de que él abandone la Casa Blanca habrá una gran parte del país que creerá, sin ninguna base, que las elecciones han sido fraudulentas.

Recuerdo lo aprendido sobre la democracia Americana en la escuela de pequeño, leyendo mis libros de historia. En ninguno de mis libros vi nunca una nota a pie de página que explicase que admitir una derrota electoral es un gesto protocolario. No está especificado en la constitución pero es un gesto clave que todos los candidatos hasta Trump han adoptado. Donald Trump, un hombre que da más importancia a la victoria que a la salud de la democracia en América, ha expuesto muchas grietas en nuestra constitución. Ha mostrado que un documento perfectamente escrito no puede reflejar perfectamente el mundo caótico en que vivimos. Ahora que Donald Trump ha dejado al descubierto estas grietas, me temo que no podrán cerrarse.

Parece que el día de la toma de posesión de Biden, el 20 de Enero de 2021, Trump aun no habrá admitido la derrota. Seguramente continuará escribiendo en Twitter frenéticamente sobre cómo le han robado las elecciones, mientras sigue insistiendo en que es él quien debería estar en la Casa Blanca. Esta locura es inofensiva en sí misma. Lo que es peligroso es el hecho de que hay millones de personas que le creen. Las ideas que Trump ha popularizado son ideas racistas, disparatadas y agitando siempre el fantasma de la conspiración. Debido a su comportamiento antidemocrático estas ideas perdurarán. Continuarán vivas entre aquellos que no confían en el gobierno de Biden. Y da miedo pensar en los posibles movimientos sociales nuevos que surgirán a partir de estas ideas y en los líderes que las harán suyas en el futuro.

Por Eric Sallinger


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